• Diego Marqueta

El mundo en una chincheta

En 2012 se subastaron 2 páginas inéditas de El Principito. La ganga de precio inicial (50.000€) al final se quedó en 385.587€ (¿la puja al final fue euro a euro?). Antoine de Saint-Exupéry fue piloto pionero de la conexión postal aérea entre África y Sudamérica. Algunas de sus reflexiones aéreas (Vuelo Nocturno, Piloto de Guerra, etc.), bien podría haberlas hecho en algún atardecer sobre Tarifa. En aquellas 2 páginas Saint-Ex las delega en el Principito: «Desde una montaña alta (…) podría ver a toda la Humanidad a la vez». Y el autor reflexiona: «Si tomáis un mapamundi y lo perforáis con una aguja, toda la humanidad se albergaría en la superficie del orificio».

Incluso con las cifras actuales, toda la población de Europa cabríamos, sin tocarnos (≈1 metro cuadrado por persona), en un círculo entre Getafe y Alcalá de Henares. O entre Barcelona y Sitges. Toda la población mundial en un círculo de 100km de diámetro: entre Toledo y Guadalajara. Toda la humanidad que jamás haya existido (≈110.000 millones de personas; el 7% está viva hoy) en un círculo de 375km de diámetro: tocando Madrid-Albacete-Granada-Mérida. (Aquí puedes decirme si eres del 4% que acaba de abrir Google Maps. Y si lo has hecho con compás y papel, cuenta con invitación a un vino). O sea, que ha tenido que llegar un virus para darnos cuenta de que no hace falta arrejuntarse tanto. Vamos, que no es que haya una «España vaciada»: es que hay un planeta que se hiper-reproduce (a mí me tuvieron por la subvención) y que se empeña en hiperconcentrarse. En ese capítulo perdido, el Principito se encuentra con un «embajador del espíritu humano», quien le pregunta por una palabra de 6 letras que signifique «gargarismo« (=en francés, gargle, término asociado al honor). Y ahí termina. Los expertos dicen que se referiría a la palabra «guerra» (guerre). Lo que callas Pero Saint-Ex eliminó estas dos páginas de su manuscrito final para no darle un excesivo toque político a la obra. Y sin embargo, expresó tanto o más con lo que no dijo que con lo que dijo. Ahora piensa en la cantidad de situaciones importantes de tu vida en que ha sucedido eso. Es un principio de reciprocidad: Cuando has dicho lo suficiente, entonces has «cableado» la mente de tus oyentes con la lógica de tu mensaje. Es decir: los huecos que dejas, los rellenan ellos solitos. En mis cursos sobre narrativa en presentaciones lo aprendemos de manera práctica. Son tantas las presentaciones que pierden la oportunidad de dar el golpe de gracia precisamente con lo que podrían callar. Como dice Sherlock Holmes («La Dama insiste…»): «Lo que no muestra revela más…»

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