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  • Foto del escritorDiego Marqueta

Terreno

(21.Abril.2022)

Conocer el terreno siempre viene bien.

El terreno no es solamente la senda por recorrer. También marca el rastro que hemos dejado. A veces de manera física-fisiológica.



Por ejemplo, los fumadores tienen una extrañísima conexión mental que les hace pensar que el lugar natural de la colilla del cigarrillo es el asfalto. Algo así como que devuelves a la ciudad lo que en su momento le arrebataste. Aunque tengas al lado un cubo de basura.


Pero el terreno también son las experiencias. Conocer el paño antes de bordar.

Conocer de primera mano de qué iba un proyecto antes de contarlo.


Recuerdo un cocinero que me contó que cuando se reunía con aspirantes a su cocina, les espetaba que «lo de las esferificaciones con nitrógeno líquido, muy bien. Pero a ver si sabes estofarme unas lentejas de toda la vida».


Por eso en la Comunicación tenemos que ser como el albañil experimentado: sentir el ladrillo, precisamente para no «soltar un ladrillo».


Algo así como la Reina de Inglaterra, quien hoy cumple 96 años.

Lo cachondo es que la buena mujer no tiene carné de conducir (de hecho, no tiene ni pasaporte) pero hasta hace poco se decía que nadie cambia las ruedas a un Land Rover como ella.


Seguramente debido al desgaste por la manera en que dicen que su Graciosa Majestad coge las curvas.


Y es que ahí donde la vemos, no sólo dedicaba las sobremesas a ver «Saber y Ganar». Durante la II Guerra Mundial sirvió entre 1942 y 1945 en el ejército conduciendo camiones y ambulancias, así como desmontando, reparando y montando motores.

Recuerdo en mi época de universitario que, como monitor de la asignatura de Motores Alternativos de Combustión Interna, teníamos que saber desmontar y montar (mínimo) el bloque de culatas y cilindros de un 4 tiempos convencional. Y que luego la cosa funcionase, claro. Por cierto, lo de «alternativo» no es porque el motor suene en Radio 3, sino porque éste «alterna».


O sea, pistón arriba - pistón abajo y así sucesivamente.

(Como alguno de vosotros con las copas).


Entonces, ¿le sirve aquella experiencia para ser Reina? Pues no exactamente.

O sí.

Al fin y al cabo saber de primera mano las complicaciones de algo te da conocimiento para saber qué pedir y qué no. Te da legitimidad para estar en determinada posición. Por eso, en alguna ocasión, mi anfitrión cliente me ha presentado ante sus equipos técnicos identificándome como ingeniero antes de darles una conferencia.


O como el caso de un cliente, famosa multinacional japonesa de electrónica.

En un receso de arranque de proyecto, su director regional, Shunji Banda, me señalaba un reloj Casio. Sí, ese digital de los años '80 que ahora os pirra a tanta gente.


Y me suelta sin despeinarse ni arrugarse el kimono: «Pues ese lo diseñé yo».

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